Sector Teleasistencia

La teleasistencia ante el envejecimiento de la población

Una población envejecida se traduce en un aumento de las personas jubiladas y una presión al alza en pensiones, dependencia y sanidad.


Es una realidad preocupante, pero los últimos datos del INE reflejan el principal reto al que se enfrenta España y la mayoría de los países industrializados, la enorme presión que supone el envejecimiento de la población.

Nuevamente, el número de muertes en España supera al de nacimientos. Un dato al que debemos de sumar el descenso de las muertes y el aumento de la esperanza de vida. Según los datos conocidos este mismo mes, una persona que cumplió los 65 años en 2016 vivirá de media, otros 21 años.

La esperanza de vida actual al nacimiento se sitúa en 83,2 años. La media entre los 85,9 años de una mujer y los 80,4 años de los hombres. Una media que sube cada año debido a la mejora en la calidad de vida de los españoles y el desarrollo de la medicina.

Una población envejecida se traduce en un aumento de las personas jubiladas y una presión al alza en pensiones, dependencia y sanidad.

Según los expertos es casi imposible revertir esta situación, es una realidad que se está produciendo en la casi totalidad de los países desarrollados.

“Según los cálculos del INE en España en 2050 contaremos con 17 millones de personas de más de 65 años.”

Esta situación no debe ser vista con pesimismo, es un gran reto para nuestra sociedad. Debemos conocer, entender y fomentar el llamado envejecimiento activo.

El envejecimiento afecta a la vida de las personas, al coste de los sistemas sanitarios y de pensiones, así como a otros muchos aspectos de la vida diaria.

Las personas mayores han experimentado una notable mejoría en sus condiciones con un importante aumento de la expectativa de vida y con la generalización de la alta longevidad. No obstante, todas las corrientes y estudios se centran en mejorar la calidad de vida de nuestros mayores y esto pasa por lograr su autonomía y la mejora de la situación funcional de las personas mayores.

Y es en este escenario donde debemos incluir a la teleasistencia. Una pequeña ayuda que es clave para conseguir una de las premisas del envejecimiento activo, la autonomía personal.

Entendiendo por autonomía personal a la capacidad de controlar, afrontar y tomar, por propia iniciativa, decisiones personales acerca de cómo vivir de acuerdo con las normas y preferencias propias así como de desarrollar las actividades básicas de la vida diaria.

La teleasistencia en España inició sus pasos en 1990 de la mano de Cruz Roja y en poco tiempo, ha tenido un desarrollo espectacular.

No cabe duda de que este servicio social es un caso de éxito del estado de bienestar en nuestro país y es percibido con altos niveles de satisfacción por sus usuarios.

El alcance que proporciona la tecnología a las prestaciones de la teleasistencia no tiene techo, está en continuo desarrollo e innovación, junto con la suficiente madurez con la que cuenta, la convierten en una prestación fundamental para nuestros mayores.


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