Sector Teleasistencia

La necesaria transición a un mundo de cuidados basados en la tecnología digital

El futuro de la teleasistencia pasa por su integración con soluciones de telemonitorización


El reto actual de las empresas prestadoras del servicio de teleasistencia es ir más allá del concepto de botón de alarma, el reto presente es crear un gran servicio sociosanitario en el hogar de los mayores, las personas dependientes o con enfermedades crónicas.

El motivo de esta aspiración es que las necesidades de atención social y sanitaria de las personas mayores, dependientes o con enfermedades crónicas han cambiado en los últimos tiempos.

La mayoría de las personas mayores quieren permanecer en sus viviendas, en su entorno social, el mayor tiempo posible mientras puedan valerse por ellas mismas. Así, el hogar de las personas mayores es el centro de referencia del servicio sociosanitario y es un espacio que podemos mejorar apoyándonos en soluciones tecnológicas.

La teleasistencia domiciliaria tradicional lleva muchos años entre nosotros con excelentes resultados pero debemos dar un paso más allá y normalizar el uso de las nuevas tecnologías IP que permiten conectar una amplia gama de sensores de alarma y seguridad, la telemonitorización, a domicilio o en centros asistenciales de las patologías crónicas más habituales, la teleasistencia para personas sordas o con problemas de comunicación o la teleasistencia móvil con geolocalización que permita ofrecer al usuario las mismas prestaciones de seguridad que dentro del entorno controlado de su hogar.

La tecnología analógica se está quedando obsoleta dado el ritmo de los avances tecnológicos y de las demandas de la población que llega a la vejez con un conocimiento elevado y uso de la tecnología digital.

Las personas mayores de hoy en día usan habitualmente un teléfono móvil con acceso a internet. La tecnología digital aplicada al servicio sociosanitario nos permite mejorar la independencia, la protección y la seguridad de los usuarios. Pero también el confort, el bienestar y la conexión con sus seres queridos.

El objetivo es usar la tecnología de una forma no invasiva pero proactiva que permita a la empresa prestadora del servicio de teleasistencia actuar antes de que se produzca una crisis pero sin modificar los hábitos de vida de la persona usuaria.

Por ejemplo, hablamos de monitorizar el entorno de las personas usuarias para anticiparse a sus problemas mediante sensores (movilidad por infrarrojos, apertura de puertas, sensores de ocupación de cama o sillón con encendido automático de luces…) conectados a un terminal de teleasistencia. La detección de una alarma avisa tanto al usuario, como la persona que le cuida o el familiar más cercano, así como el centro de atención, puedan adoptar inmediatamente las medidas necesarias.

El futuro de la teleasistencia pasa por su integración con soluciones de telemonitorización y por la aparición de nuevos servicios asociados a esta tecnología. Un hogar enteramente digital que permitirá la integración de los sistemas sociales y sanitarios.


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