Envejecimiento de la Población

Cómo convertir las ciudades en amigables para los mayores

Los servicios de salud y de apoyo son vitales para mantener la salud y la independencia de los mayores


El envejecimiento de la población y la urbanización de la población son dos tendencias globales que, juntas, constituyen fuerzas importantes que caracterizan el siglo XXI.

La población camina hacia el rápido envejecimiento demográfico y su concentración en ciudades. Por ejemplo en España el 70% de nuestros mayores vive en ciudades de más de 10.000 habitantes.

En unas décadas se estima que el 30% de la población española será mayor de 65 años y estará concentradas en las ciudades. Una gran cantidad de personas con unas necesidades concretas que muy pocas ciudades actuales están preparadas para ser un espacio amable para los habitantes de todas las edades.

Un reto que deben superar la gran mayoría de los países. El porcentaje de la población mundial de 60 años se duplicará, pasando de un 11% en 2006 a un 22% para 2050. Por eso la Organización Mundial de la Salud promovió la creación de la Red Mundial de Ciudades Amigables con las Personas Mayores.

Una Red que se estableció para fomentar el intercambio de experiencia y el aprendizaje mutuo entre ciudades y comunidades de todo el mundo.

Las ciudades y comunidades de la Red tienen diferentes dimensiones y están ubicadas en distintas partes del mundo. Sus esfuerzos por adaptarse mejor a las personas mayores se dan en contextos culturales y socioeconómicos muy diversos. Lo que todos los miembros de la Red tienen en común es el deseo y el compromiso de crear entornos urbanos físicos y sociales que favorezcan un envejecimiento saludable y activo y una buena calidad de vida para sus residentes de más edad.

Los puntos más importantes se recogen en una guía son varios, entre ellos encontramos:

Espacios al aire libre y edificios. Las ciudades deben convertir sus calles en espacios amigables para los mayores instalando bancos para su descanso en las aceras, cruces peatonales seguros, señalizaciones con letras más grandes, aseos públicos gratuitos con poca distancia entre sí.

Los edificios también tienen que ser amigables con la edad, con la instalación de ascensores, rampas, pisos anti-deslizantes, barandillas… etc.

Sin olvidarse de promover los espacios verdes y los caminos peatonales. Es decir, recuperar las calles para los ciudadanos, usando igualmente materiales no resbaladizos y adaptados a la perdida de vista o audición que suelen aparecer con el paso de los años.

Transporte urbano. La mayoría de las ciudades provee servicios de transporte público, aunque no en todas las zonas ni con la frecuencia necesaria. Desde los cambios más sencillos a incrementar el número de asientos adaptados y reservados para los mayores en los autobuses o metros a de mayor envergadura, como servicios especializados y exclusivos.

La vivienda. Debe estar adaptada a las necesidades de nuestros mayores. Adaptar una vivienda no consiste sólo en instalar un ascensor, hablamos de soluciones de teleasistencia, domótica, iluminación o la eliminación de barreras arquitectónicas dentro del hogar.

Por ejemplo la teleasistencia de segunda generación con su gama de dispositivos y sensores anticaída, de incendios, de escape de gas… ayudan a mejorar la seguridad y calidad de vida de los mayores.

Vida social activa. La participación social y el apoyo social están estrechamente vinculados con la buena salud y el bienestar durante todo el ciclo vital.

Hablamos de actividades lúdicas y culturales pensados para ellos. Y de propuestas como el voluntariado intergeneracional debe ser promovido desde las entidades públicas, poniendo en contacto y comunión a adolescentes y niños con personas de edad avanzada.

Servicios de salud. Los servicios de salud y de apoyo son vitales para mantener la salud y la independencia de los mayores. No solo debemos ocuparnos de curar patologías asociadas a la edad. Se debe formar a los mayores sobre cómo cumplir años con salud a través de dietas adecuadas y ejercicio.

Servicios como la atención a domicilio y la teleasistencia deberían estar ampliamente extendidos.


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