Envejecimiento de la Población

La muerte en soledad de nuestros mayores

La teleasistencia permite el deseo de la autonomía personal de los mayores y extrema el seguimiento de los mayores cuando su salud empeora


Las muertes de nuestros mayores en soledad eran hace unos años algo muy raro, casi excepcional. Por desgracia, la muerte en soledad se está convirtiendo en algo frecuente.

En muchas ciudades las muertes en soledad son demasiado habituales y en la mayoría de los casos son ancianos a los que la muerte les sorprende en casa, sin poder reaccionar o sin fuerzas para pedir ayuda. En Japón incluso ya les han puesto un nombre, ‘kodokushi’.

Ancianos que viven solos y en muchos casos sin familia directa. Y lo peor de todo es que en algunos casos los mayores se podrían haber salvado con la ayuda oportuna.

Muertes en soledad que en algunos casos se podrían haber evitado con un terminal de teleasistencia domiciliaria. Ya no solo en el caso de que la persona mayor hubiera podido solicitar ayuda pulsando su colgante de teleasistencia, si no pudiera pulsarlo ante la falta de respuesta es el propio servicio de teleasistencia el que inicia un protocolo ante casos de incomunicación para interesarse por el usuario.

Los accidentes y las muertes en soledad son la consecuencia directa más grave de los actuales cambios en la estructura familiar y la evolución demográfica que hacen que cada vez haya más personas de edad avanzada viviendo en sus hogares.

Los sociólogos han alertado sobre la actual forma de vida de la sociedad, más individualista y más estresada que hace que nadie se inmiscuya en la vida de nadie, pero que nadie ayude tampoco ni haga compañía a la gente que se encuentra sola.

Ante estas situaciones de desamparo son los servicios sociales quienes deben tomar las medidas oportunas y recurrir a soluciones como la teleasistencia, con una valoración media muy alta por parte del usuario.

“La teleasistencia permite el deseo de la autonomía personal de los mayores y extrema el seguimiento de los mayores cuando su salud empeora y aumenta su vulnerabilidad.”

El problema es que muchos mayores no llegan a no han recurrido a los programas de teleasistencia que han desplegado la mayoría de los ayuntamientos españoles. Muchos de nuestros mayores viven en situaciones de gran fragilidad económica que repercute incluso en su salud. Proteger a nuestros mayores y que no se repitan estos casos debe ser una prioridad para todos.


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