Envejecimiento de la Población

Soluciones al problema de la soledad no deseada de las personas mayores 


Envejecer activamente viviendo en nuestras propias casas es una conquista social asociada al incremento de la longevidad, del estado del bienestar y de tecnologías como la teleasistencia.

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), a través de su Fundación Envejecimiento y Salud (FES) y con el apoyo de Fundación La Caixa organiza el curso la “Soledad en las personas mayores” con el objetivo de prevenir y estudiar este problema que afecta a muchas personas mayores.

Los expertos reunidos en este curso han querido alertar sobre el gran problema que supone la soledad y especialmente, la sensación de soledad, que aumenta los problemas de salud física, emocional y cognitiva de nuestros mayores. Hasta tal punto de que se considera que la salud de los mayores es un problema social y de salud pública.

Y un problema que va en aumento por el incremento imparable de personas muy mayores que viven solas.

El curso analiza la soledad y el aislamiento social de los mayores, bajo una mirada interdisciplinar aportando soluciones que mejoren la calidad de vida y bienestar emocional de las personas mayores.

Javier Yanguas, Director Científico del Programa de Mayores de Fundación “La Caixa” destacó que hay un alto riesgo de aislamiento social entre las personas mayores, este problema es mayor entre los hombre e influye el nivel educativo alcanzado por los mayores, cuanto más bajo sea más probabilidades de aislamiento social habrá.

También se destaca la importancia de las trayectorias vitales de los mayores ya que inciden en la posibilidad de fomentar redes sociales que perduren o que faciliten generar unas nuevas con el fin de evitar las situaciones de soledad.

Es importante generar oportunidades de participación para que las personas en riesgo de aislamiento social y soledad creen redes duraderas y estables que les protejan ante dicha soledad, según Mercè Pérez Salanova, de la Universitat Autónoma de Barcelona.

Por su parte, Sacramento Pinazo de la SEGG señaló la importancia de saber distinguir cuándo hay que intervenir y cuándo no, básicamente se intervendría cuando exista una situación de soledad no deseada por la persona o existen riesgos importantes para su integridad física.

Montserrat Celdrán, de Amics de la Gent Gran, explicó que la soledad ocurre de diferentes formas a lo largo del ciclo vital de una persona, tanto la soledad deseada como la no deseada.

La médico de la Fundació Envelliment i Salut, Laura Coll, expuso la evidencia existente que relaciona soledad con las consecuencias negativas para la salud de las personas que la sufren y ha resaltado la importancia del capital social como protector de dicha soledad.

La soledad contribuye a un aumento de la tensión arterial, problemas cardiovasculares y del sueño. Además de un mayor riesgo de tener demencias e incluso Alzheimer.

Y en otro plano también se ha estudiado la vinculación de la soledad con la depresión.

Ante este panorama es necesario que los diferentes programas de teleasistencia dediquen grandes esfuerzos a disminuir esta sensación de soledad.

El servicio de teleasistencia se convierte en un acompañante para muchos de estos mayores, que ven en el colgante una oportunidad para mantener una conservación. La soledad es uno de los motivos más importantes del uso de la teleasistencia y una gran parte de las comunicaciones se inician por esta sensación de soledad.


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